El manual del paciente analítico hoy tema… conservar los buenos vínculos afectivos.
En mi caso, éste año 2010 parece ser el de los reencuentros. El que tuve y mantengo ahora es con mi primo hermano Néstor, con él íbamos a bailar con nuestras novias divirtiéndonos a lo grande en noches de música y alegría.
Estuvo entre los siete jóvenes “gladiadores” de entre 18 y 26 años, contando primos y amigos, que llenamos una losa de hormigón (techo) para la casa que me estaba construyendo en Adrogué, Gran Buenos Aires. El material lo preparábamos con palas de mano, ya que no teníamos máquina hormigonera. Mediante una cadena hecha con eslabones de amistad, como en un juego, los baldes llenos de material pasaban de mano en mano, hasta terminar el trabajo que llevó cuatro horas bajo un fuerte sol de verano.
Además de trabajar, yo dirigía por mi conocimiento, esa orquesta laboral, "porque el trabajo es música" luego nos dimos una refrescada en un tanque de agua, antes de pasar a degustar un asado junto con ensaladas, terminando la jornada entre bromas y risas. Es positivo recordar los buenos momentos vividos, si hubo malos… no se olvidan, pero debemos tratar de que no estén todo el tiempo en la superficie afectando nuestro presente.
Este post lo edite en este blog en el que hace un tiempo no escribo, justamente por falta de tiempo. El equilibrio emocional, mental, espiritual pasa muchas veces por mantener los afectos con familiares y amigos especiales, que los hay, sabiendo que cuentan con nosotros y nosotros con ellos, no para entrometernos en nuestras vidas, sino que para ponernos el oído, el corazón mutuamente. La enfermedad entra con más facilidad, en las almas que guardan rencores, o se hunden en tristezas. “No olvides que lo contrario al amor no es el odio…sino la indiferencia”. Te saludo. Si pasas por aquí deja un comentario sobre el tema si gustas.